ENTREVISTA AL ESCULTOR ECUATORIANO " MARIO TAPIA "

Para ver el video de la entrevista por favor hacer clic en el siguiente enlace:
http://www.tvecuador.com/index.php?option=com_reportajes&view=showcanal&id=1021

A continuación el texto de la entrevista al escultor ecuatoriano, realizado por el Programa " La Televisión":

La Azucena de Quito, la Santa de los pobres ecuatorianos, Santa Marianita de Jesús reposa convertida en el más puro mármol en el templo mayor de la cristiandad, el Vaticano.

Hábiles manos convirtieron su recuerdo en imagen para toda la eternidad, fueron manos de un ecuatoriano, esta es su historia.

En esta humilde casa ubicada a 5 horas de Quito en el sector de San Francisco de las Pampas vivía Mario, junto con sus padres y ocho hermanos, su vida era normal sin saber que pronto el destino le daría una gran oportunidad.

En medio de este espeso bosque húmedo Mario conoció al sacerdote y científico italiano Geovanni Onore quien percibió de inmediato que era un niño especial.

Geovanni Onore, Sacerdote – Científico, dice: “Yo vi que el chico era despierto, honrado y observador, te gustaría estudiar, si, vamos”.


César Tapia, Padre de Mario, dice: “Se fue con la ropita vieja que tenía y de ahí ya no regresó”.

Se fue corriendo con su ropita vieja que tenía y con la ayuda de Onore, Mario emprendió sus estudios, el talento del joven muchacho rápidamente respondió y Mario empezó su carrera al éxito.

Quince años ha pasado en que Mario Tapia un humilde y prodigioso escultor dejó su poblado natal en Santo Domingo de los Colorados y viajó hacia Italia a estudiar escultura.

Desde su llegada Mario ganó todas las becas posibles, la de la provincia, de la región, la del estado, de la obra pía. Su gran habilidad y ferviente devoción católica lo llevó a crear una de las obras de arte más significativa para nuestro país.

Desde sus inicios La Televisión acompañó a Mario en la construcción de su gran sueño, esculpir a la Santa ecuatoriana, a Santa Marianita de Jesús. Paso a paso durante un año y medio Mario dio vida a la Santa de los pobres, para luego posicionar su magnifica creación en la casa y símbolo del catolicismo, el Vaticano.

Cuatro años después fuimos en busca de este gran escultor en su hogar en la ciudad italiana de Carrara.

En una pequeña casa de madera, alejada del ruido y de la civilización vive Mario en medio de verdes montañas que lo acogen en paz y le permiten desarrollarse en función de sus necesidades como pensador, como creador.

En su casa reposan sus esculturas, figuras que inquietantes dormían en su mente y que sus manos dieron vida para ser su compañía.

Cada mañana Mario presenta al sol sus esculturas, una a una y con mucha delicadeza coloca las pesadas esculturas de mármol al alcance de la luz solar, esto con el único objetivo de mimarlas y de permitirles sentir la calidez de la naturaleza.

En ausencia de energía eléctrica y manteniendo la tradición aprendida de sus padres en el campo Mario Tapia nos preparó el desayuno a base de castañas que el bosque provee, y mientras se cocinaban las castañas Mario recordaba su primer acercamiento con la escultura, cuando de niño tallaba sus propios troncos.

Las castañas silvestres estaban listas y mientras Mario ponía a punto el desayuno nosotros nos acomodábamos para escuchar los nuevos proyectos en los que se había enrumbado, como el simposio realizado en Siria y al cual fue invitado a participar.

Por primera vez un artista ecuatoriano era tomado en cuenta en tan distinguido evento que reunió a los escultores más destacados del mundo entero.

Mario Tapia, dice: “Completamente diferente, país y religiones diferentes, hablar también de nuestra religión pero en sentido pacífico, quedando en buena armonía entre religiones, respetando la suya y también que respeten la nuestra”.

Una vez que la obra de Mario fue tomando forma, el ecuatoriano se llevó los méritos y la consagración esperada en Siria.

Aprovechando nuestra compañía Mario se armó de valor y nos condujo en su automóvil adquirido tan sólo dos días atrás hacia las canteras de Carrara de donde proviene el más puro mármol de todo el planeta.

Conforme avanzábamos el ascenso se hacia cada vez más difícil y el pequeño vehículo de Mario se esforzaba en tan empinado viaje.

El escape del vehículo se rompió y las manos de este escultor se transformaron por un momento en las de un mecánico, el viejo Fiat quedó atrás, pero no así su deseo por que el Ecuador vea una vez más la fuente de tanta belleza.

El proceso empieza cortando grandes trozos de la montaña, con la ayuda de cordones de diamante se corta la materia prima en pedazos más pequeños y con la maquinaria adecuada el mármol es triturado obteniendo pedazos pequeños que luego serán utilizados en construcción y otras aplicaciones.

Pero el verdadero motivo de traernos hasta acá, era el de conocer el lugar preferido de nuestro amigo.

Una vertiginosa cantera de donde se puede apreciar el proceso total al que se expone el mármol, aquí nos confesó como mediante su profesión Mario siente que puede trascender en el tiempo.

Mario Tapia, dice: “Tú puedes morir, tu cuerpo puede morir, tú puedes desaparecer, pero lo que has hecho, lo que has sentido queda en el tiempo, vivirá por el tiempo que vivirá el material 100 años, 1000 años y quedas ahí, tú quedas vivo en eso lo que dejas, por que el momento queda vivo, como Santa Marianita, queda eterno en sacrificio de ese año y medio de trabajo.

Las metas de este místico y sencillo ecuatoriano van más allá de lo estético y lo visual, al preguntarle cual sería su obra maestra con la que se sienta realizado, Mario con su sencillez y pureza nos contestó con la palabra de un sabio, su sueño nos dijo es el de crear una imagen que represente y unifique a todas las religiones de mundo.

Mario Tapia, dice: “Me gustaría realizar una obra que represente todas las religiones y que ninguna discuta por un Dios diferente, debemos tener un recíproco respeto con todas las otras religiones por que cada una lleva al mismo río, pero con nombres diferentes”.

Era el momento de dejar las canteras italianas y transportarnos a otro lugar especial en la carrera de Mario, al llegar a la Galería de Arte de Carrara, grandes bloques esperan listos convertirse en armónicas figuras que luego serán formas con sentido y sentimiento; en este lugar se exhiben las creaciones más recientes de Tapia, inspiradas siempre en la naturaleza, en la mujer y la frescura que esta le regala a sus ojos, como esta obra que representa la adolescencia femenina y como muchos ecuatorianos luego de haber vivido y trabajado gran parte de su vida en tierra ajena anhela algún día regresar al Ecuador.

Mario Tapia, dice: “Pienso que dentro de nosotros somos como los salmones, que haya el instinto de regresar a su tierra, por que es familiar el aire que respiras, la música, su gente, aquí está bien todo en apariencia bien, pero sufres de soledad, de estar siempre con tu mente lejos así que pienso que regresaré no se cuando, pero regresaré, aunque sea en la caja de muerto, pero regresaré”

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Fuente: http://www.tvecuador.com

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